lunes, 20 de junio de 2016

FILADELFO (Phyladelphus coronarius)


También conocida como "LA CELINDA" un arbusto que enamora con su  olor a perfume dulce y pétalos blancos como la nieve de las montañas heladas .
Cuando lo planté no sabía si realmente se iba a adaptar a este clima o si quizás se moriría en el intento.  Un regalo de mi amiga Taty que llegó desde el sur de Andalucía a Canarias y aquí tengo su recuerdo.

 Sus flores son tan bonitas que no me canso de observar sus cambios durante el día. Con la bajada de temperatura y el rocío de la noche sus pétalos se ondulan y se abrazan entre ellos como para protegerse del frío. A media mañana cuando ya calienta el sol , se estiran y saludan al nuevo día con ese olor tan especial que la brisa se encarga de llevar por todo el jardín.

Aquí se puede ver que su altura alcanza poco más de un metro y ya está dando lo mejor de su verdadera esencia, sus primeras flores que aparecen entre el verdor  de sus hojas aterciopeladas.
Gracias Taty por este ejemplar que no conocía y ahora lo tengo en otro rincón especial de mi jardín.