lunes, 20 de junio de 2016

FILADELFO (Phyladelphus coronarius)


También conocida como "LA CELINDA" un arbusto que enamora con su  olor a perfume dulce y pétalos blancos como la nieve de las montañas heladas .
Cuando lo planté no sabía si realmente se iba a adaptar a este clima o si quizás se moriría en el intento.  Un regalo de mi amiga Taty que llegó desde el sur de Andalucía a Canarias y aquí tengo su recuerdo.

 Sus flores son tan bonitas que no me canso de observar sus cambios durante el día. Con la bajada de temperatura y el rocío de la noche sus pétalos se ondulan y se abrazan entre ellos como para protegerse del frío. A media mañana cuando ya calienta el sol , se estiran y saludan al nuevo día con ese olor tan especial que la brisa se encarga de llevar por todo el jardín.

Aquí se puede ver que su altura alcanza poco más de un metro y ya está dando lo mejor de su verdadera esencia, sus primeras flores que aparecen entre el verdor  de sus hojas aterciopeladas.
Gracias Taty por este ejemplar que no conocía y ahora lo tengo en otro rincón especial de mi jardín.

sábado, 18 de junio de 2016

SIEMPRE HAY UN LUGAR DONDE PODER SOÑAR.



 Siempre hay un lugar con el que soñar y si es como éste soñarás siempre.
Una convivencia de flora autóctona y foránea.
Respetando cada una su espacio y embelleciendo el lugar. 


Otra primavera con éxito. 


Rincones para no olvidar.

jueves, 16 de junio de 2016

RECICLANDO CALABAZAS


Conjunto de colgante y zarcillos  hechos a mano y decorados con la técnica de "madera quemada".


 Hace dos años sembré unas semillas de calabazas de agua o calabazas "botijo del pastor" y una vez que ya están secas se le puede dar infinidad de usos.
Esta que aparece en la imagen la voy  a destinar para un capricho de bisutería.
Nada mejor que poder ponerte guapa con unos abalorios hechos con todo el entusiasmo y pasión en hacer creaciones propias.

Queda bastante madera para hacer algunas cosillas más así que  aplicaré otras técnicas para ver el resultado final .

Para mi es un reto el hacer estas cosas porque soy de las que pienso que siempre hay una segunda oportunidad y cuando veo algo que ha sido útil para algo en concreto... pienso y pienso para buscar otra opción de uso o de utilidad.
Así como mis calabazas no fueron destinadas para alimento , ahora le doy otra oportunidad para ser útil y nada mejor que para lucir  este conjunto "bisutería de madera personalizada"

domingo, 12 de junio de 2016

LEYENDA DEL CLAVEL DE AIRE.


 Este clavel de aire en plena floración con sus colores azules , malva y rosa, sus hojas verde plateado.
Planta que no necesita tierra para su crecimiento, le basta con la humedad  de la atmósfera y el aire.

Un adorno en mi naranjo que murió hace unos años y ahora lo tengo de soporte para mis claveles.
Es una planta bella y a su vez enigmática para los creyentes a las supersticiones y files a los mitos y leyendas.

En el noroeste argentino se cuenta que hace mucho tiempo, en la época de la conquista, un oficial español se enamoró de una hermosa indiecita de nombre Shullca. La vio por primera vez durante una expedición, mientras ella caminaba por las sierras, y ya no pudo olvidar la belleza de sus rasgos y la dulzura de su voz. Apenas llegó al pueblo averiguó quién era la joven, y desde ese momento se propuso obtener su atención. Pero a pesar de los insistentes galanteos, Shullca nunca correspondió su apasionado amor.
El militar juró entonces vengarse de aquella mujer que despreciaba su cariño, y una tarde en que la halló sola en las sierras, comenzó a perseguirla. La niña, en su desesperación, trepó a la rama más alta de un coposo algarrobo. El viento era fuerte, y mientras más subía Shullca, más se balanceaban las ramas amenazando con derribarla. El joven oficial trepó tras ella y con dulces palabras le pidió que bajara, prometiéndole respetarla si así lo hacía. Pero la niña se negó, y el enfurecido soldado blandió su puñal en señal de amenaza. La aterrorizada indiecita no atinaba a moverse en su precario refugio, y el despechado joven arrojó el puñal que fue a clavarse en el pecho de Shullca.
El cuerpo de la bella jovencita cayó al vacío y tras él, el del oficial hispano. Una gota de sangre alcanzó, empero, a humedecer el tronco del árbol. Y allí nació el clavel del aire, que Con su fragilidad y delicadeza recuerda por siempre la inocencia de Shullca.



miércoles, 8 de junio de 2016

TRABAJANDO EN TELA DE YUTE.







(Drago Milenario. Icod de los Vinos)

Aquí un trabajo terminado para hacer un regalito.
Solo se necesita un bastidor , tela de yute y unas madejas de lana de varios colores.
Cuando tienes esos momentos de inspiración o tiempo libre (que es poco) se puede aprovechar para hacer cositas como esta . 


El trabajo montado en el bastidor y dando forma a este majestuoso árbol.


Un poquito de color en la copa, un florecillas en la base y luego el remate final que se ve en la primera imagen.

domingo, 5 de junio de 2016

" QUE TE DEN CALABAZAS..."


"Que te den calabazas..." Una expresión  que  se remonta  incluso en los escritos de Cervantes cuando se trataba de hacer un "desprecio o desaire " a otra persona. 

Pues estas calabazas así de hermosas me las  han dado a mi y no con desaire o desprecio, pues la razón es de celebrar la buena cosecha que se ha adelantado y aquí el regalo de las calabazas. 


< En la Antigua Grecia, la calabaza se consideraba anafrodisíaca, por lo que darlas equivalía a apagar el fuego de la lujuria evitando así los escarceos amorosos. Durante la Edad Media, el clero recomendaba utilizar pepitas de calabaza durante el rezo para alejar los pensamientos impuros y lascivos; incluso se pensaba que mascar sus pepitas contribuía a cumplir el voto de castidad. La expresión siguió tomando forma en tiempos de Cervantes, en los que significaba "desairar" o "no conceder a alguien lo que pide", incluso comenzaba a utilizarse en el contexto del noviazgo.>
 (Texto de Wikilengua)

Un saludo amig@s y que sigan las buenas cosechas para celebrar el evento . 
Antiguamente y en la actualidad ( aunque no tan frecuente) se celebraba al final de la faena las fiestas de recogida de la cosecha. Este acto va quedando como "costumbre o tradiciones del lugar" y es un acontecimiento que se debe de conservar como tradición y satisfacción del buen hacer de las cosas.